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Poli bueno y poli malo

Me parece que al presidente de la Xunta le han hecho la jugada del poli bueno y el poli malo. Por lo visto en estos dos últimos días, el poli bueno de la financiación autonómica es Manuel Chaves y la poli mala la vicepresidenta económica, Elena Salgado.

Un martes se pasa el andaluz por Santiago y le dice a Feijoo cosas que permiten prever un acuerdo de financiación que beneficie a Galicia; se va el presidente a Madrid y la ourensana Salgado le pone las cosas crudas.

Tengo para mi que Feijoo debería darse un respiro en el maratón de reuniones con miembros del gobierno central porque puede acabar convertido en una pelota saltarina que rebota de un sitio a otro a base de golpes. Un día te dan zanahorias y otro te atizan con el rabo.

El balance hasta ahora parecía positivo: Blanco ordena el calendario y traza un AVE de verdad para Galicia, Zapatero regala los oídos de Feijoo en su primera entrevista y Chaves promete que hará "esfuerzos" para que recibamos un 7,1% de los fondos de la nueva financiación autonómica.

Pero con la señora de los dineros hemos topado. Aquí ya no sirve hablar de inversiones futuras, de promesas varias y de esfuerzos más o menos persistentes. La señora Salgado tiene que cerrar el acuerdo de financiación a mediados de mes y las cuentas no le salen. Parece lógico pensar que no se puede dar a todos todo lo que piden sin que alguien salga perdiendo.

En este culebrón político hay preguntas que sin respuesta por ahora, ¿a qué demonios se dedica Manuel Chaves, cuáles son sus competencias? No me negarán que la situación es chusca, va negociando por España adelante una cuestión en la que la última palabra la tiene otra persona, que por lo visto puede desautorizarlo o contradecirlo.

Mal cliente nos ha salido a los gallegos con la señora Salgado. No se le conoce la tendencia al pasteleo de otros, cuando se le mete algo entre ceja y ceja no para y, a lo demás, es gallega. Mucho me temo que Feijoo va a tener que trabajar a fondo para convencerla. A lo mejor hay que pedir ayuda a José Blanco.


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