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Realidad e irrealidad

El ayuntamiento de A Coruña ha colgado en internet un breve video de cómo quedará la dársena de El Parrote cuando acaben las obras de soterramiento del tráfico en la primavera del próximo año, justo antes de las elecciones municiapales.
La Xunta de Galicia se ha negado a abrir comedores de colegios durante este verano para que acudan a comer los chavales con familias que a duras penas les pueden dar alimentos todos los días. Dice el Gobierno gallego que se corre el riesgo de estigmatizar a las personas que acudan a esos comedores. Mejor se les distribuye la comida de otra forma.
Son dos ejemplos de cómo se publicita la irrealidad y se esconde la realidad. El ayuntamiento quiere empezar a obtener réditos entre la opinión pública incluso antes de que una obra esté acabada. La Xunta pretende fortalecer el mensaje de que vamos saliendo de la crisis, no desea que se vea la pobreza verdadera, hay que esconder al pobre para que no me estropee la recuperación virtual.
Bien mirado, estos dos ejemplos tienen un nexo común: en ambos casos se trata de embaucar a la gente con el fin de que, mansitos y aborregados, vuelva a votar a los que gobiernan este desastre (y para los susceptibles advierto que todo esto lo empezó ZP).

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